INTUICIÓN = CONSCIENCIA


El cuerpo físico grita,

el cuerpo emocional llora,

el cuerpo mental habla

y el espíritu susurra.

Debemos de aprender a escuchar ese susurro sutil que viene de nuestra consciencia.

 

¿Qué es la consciencia? ¿Para qué sirve? ¿Cómo puedo conectar con ella? ¿De dónde viene? ¿Dónde está? ¿Puedo escucharla?.

El hemisferio izquierdo corresponde con la lógica, el raciocinio, las matemáticas y todo lo que tenga que ver con la escritura y el habla. Mientras que el hemisferio derecho, del cerebro tiene que ver con las emociones, percepción espacial, sentidos sensoriales, memoria, intuición, visualización, los sueños, capacidades afectivas, creativas y artísticas.

Si nos colocamos unos sensores sobre la piel de nuestra cabeza, se podría medir la actividad cerebral (cantidad de pensamientos), se mide en hercios, en ciclos por segundos. Nos colocamos en un hemisferio o en otro del cerebro dependiendo de la velocidad de los pensamientos. Mientras más pensamientos tengamos, más nos vamos al lado izquierdo del cerebro. La media de la población son unos 19 ciclos, si nos ponemos a 24 ciclos son los estados de ansiedad. Para situarnos en medio de los hemisferios, con un pie puesto en cada lado, debemos de colocarnos en 13 ciclos por segundos.

Al situarnos en el hemisferio izquierdo del cerebro, se activa la mente parlante, que son todos esos pensamientos o voces que tenemos en nuestro interior y que nos producen preocupación. Todas esas voces o pensamientos son del ego, ya que nuestra consciencia no se preocupa.

Esos pensamientos que vienen del ego solo nos hablan del pasado o del futuro. En cuanto al pasado, nos lamentamos mentalmente de cosas que hicimos o que dejamos de hacer o de decir, repetimos mentalmente conversaciones que hemos tenido con alguien y nos recreamos con otras posibles frases que podíamos haber utilizado, nos sentimos culpables de cosas que hicimos, etc. Y cuando vienen pensamientos del futuro, nos sentimos con miedo e inseguridad, al no saber cuáles serán los resultados de una situación en concreto. Al final, si perdemos el control de nuestro cerebro, podemos caer en la ansiedad o depresión por cualquier circunstancia, produciéndonos un conflicto emocional.
 

Estamos encadenados al pasado y el futuro nos tortura,
por eso nos perdemos el presente.

Por lo tanto, el hemisferio cerebral izquierdo tiene que ver con el cuerpo mental y nos lleva a la preocupación o infelicidad. Y si cogemos cualquier técnica para conectar o ir hacia el hemisferio derecho, estaríamos bajando la cantidad de pensamientos que tenemos, y eso significa, menos preocupaciones o lo que es lo mismo, más estado de felicidad al vivir el presente, el aquí y el ahora con los cinco sentidos.

Vivir es percibir el presente con los cinco sentidos. Cuando dejamos riendas sueltas al pensamiento sin control, estamos despiertos pero sonámbulos. No estamos viviendo el presente, nos perdemos el momento del ahora y es el único que existe. Normalmente estamos soñando pero despiertos.... como zombis. 

La memoria funciona mejor cuando estamos colocados en el hemisferio derecho del cerebro, ya que no tenemos las interferencias de los pensamientos. Cuando uno es capaz de vivir en un estado alfa bajo o incluso en estado de vigilia, todo lo que hace lo recuerda después con más facilidad. En ese estado estaríamos archivando mucha información en nuestra memoria. Científicamente se sabe, que el cerebro busca un momento del pasado, a través de la información captado por los sentidos sensoriales. Así funciona la memoria, es decir, mientras más sentidos seamos capaces de poner en el presente, en el aquí y el ahora, más información estamos captando y más fácil será para nuestro cerebro acordarse de esa situación en un futuro. Como en una biblioteca, un libro lo podemos guardar en la base de datos por el nombre de la editorial, el autor, el título, el tema, etc., y a la hora de buscarlo, tenemos distintos sitios por donde encontrarlo, pues en el cerebro guardamos la información del presente a través del oído, vista, olfato, gusto y el tacto.

La mente busca el pasado, tirando de los recuerdos producidos por las percepciones de los sentidos, que fuimos metiendo en la base de datos, que es nuestra memoria. Así que, recordaremos las cosas mientras más consciencia tengamos puesta en el presente. Cualquier momento de nuestra vida la recordaremos mejor, mientras más sentidos tengamos puestos en el presente, sintiendo, viviendo.

Para entrar en el inconsciente, debemos de ir hacia el hemisferio derecho y desde ahí podemos sentir, ver y percibir de alguna manera las diferentes emociones que tenemos asociadas a las distintas situaciones del pasado. Si son emociones positivas bienvenidas sean, pero si son recuerdos que llevan pegadas emociones negativas significa que es un conflicto sin resolver. En el módulo 2 del curso ¡Despierta! Descubre tus habilidades, se enseña técnicas muy sencillas para eliminar esas emociones.

Cuando un artista, como por ejemplo un pintor, se coloca delante de un lienzo en blanco y dice que está esperando a las musas (diosas inspiradoras), en realidad lo primero que hace es esperar a conectar, con el lado derecho del cerebro y desde ahí, ya viene la inspiración, pudiendo conectar con otras energías, que le harán ver la realidad desde otra perspectiva. El artista abre su consciencia expandiéndola a otras realidades.

Al bajar la actividad cerebral nos abrimos a percibir desde la imaginación o la visualización. Esto lo podemos comprobar muy fácil si estamos atentos a la hora de irnos a dormir. Al acostarnos lo que ocurre es que los pensamientos empiezan a menguar y nos vamos hacia el lado derecho del cerebro, cuando nos colocamos a 5 hercios es cuando nos vienen lo que se llaman las imágenes hipnagógicas, que son cuando empezamos a ver caras, paisajes o situaciones justo antes de quedarnos dormidos. Y cuando bajamos a 4 hercios es cuando normalmente entramos en el mundo de los sueños. Con practica podemos incluso bajar más de esos ciclos y seguir despiertos. Esto se consigue en la formación de AFIterapia.

Al conectar con el hemisferio izquierdo del cerebro, escuchamos todas esas voces o pensamientos que no paran de preocuparnos, solo están hablando del pasado o del futuro, nunca del presente, esas voces son el Ego, son nuestros defectos. Pero entre todas esas voces, hay una que viene de nuestra consciencia. Entendamos por consciencia a nuestro Yo superior, Buda, el maestro interno, el Cristo, la esencia, nuestra chispa divina, la fuente, la unidad, etc.

A nuestra consciencia la escuchamos como un pensamiento más en la cabeza, ella siempre nos habla, nos indica por donde debemos de ir en la vida, pero como tenemos tantas voces en la cabeza, no la escuchamos o no la sabemos distinguir entre todas las demás.

Por eso, cuando tenemos que tomar una decisión en la vida, un pensamiento nos indica por donde debemos de ir, enseguida aparece otro pensamiento que nos indica otro lugar distinto por donde ir, y al rato aparece otra voz que nos dice no hagas caso, ve por aquí, ¡es lo mejor! y casi sin darnos cuenta, de repente tenemos cinco, seis o un abanico enorme de posibilidades. Y nos volvemos locos, pues no sabemos cuál es la opción correcta que debemos de tomar y entonces, aparece la incertidumbre. La incertidumbre se produce por la falta de conexión con nuestra intuición o consciencia.

Imaginaros que estáis en la esquina de una gran habitación junto a la puerta de salida, en el lado opuesto se encuentra vuestra consciencia y entre vosotros, en medio de la sala hay unas cincuenta personas hablando y chillando sin parar. Tu consciencia te habla como hace siempre, pero como hay tantas voces de por medio, es imposible que haya una comunicación. Quizás la escuches de vez en cuando, pero no la reconoces entre todas esas voces. Si cogemos cualquier técnica para silenciar los pensamientos, es cómo, si abriéramos la puerta de la habitación y empezamos a sacar esas personas de una en una. Tendríamos menos interferencia y cada vez nos podríamos comunicar mejor con nuestra consciencia al escuchar menos voces. Y mientras menos voces escuchemos, mejor sobresale la propia voz de la consciencia. Hasta que sacamos a todas esas personas de la habitación y la comunicación y conexión con nuestra consciencia es total. 

En la vida nos iría todo bien si fuésemos capaces de silenciar nuestra mente, entonces, escucharíamos muy bien a nuestra consciencia y si le hacemos caso todo irá sobre rueda. Aunque a veces, lo que nos dice, no es lo que queremos escuchar. En definitiva podemos englobar en dos grupos esas voces: la que viene de la CONSCIENCIA y la que viene del EGO (miedos, preocupaciones). La consciencia nos hace sentir bien y el ego produce en el fondo nuestros miedos.

El cuerpo físico grita, el cuerpo emocional llora, el cuerpo mental habla y el espíritu susurra. Debemos de aprender a escuchar esa voz sutil, como un susurro que procede de la consciencia. El espíritu nos habla en lo más profundo de nuestro Ser. 

La consciencia viene del latín conscientia "conocimiento compartido", se define en general como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno. 

La consciencia se comunica con nosotros de dos formas. Podemos escucharla como un pensamiento más en nuestra mente o a través de esos impulsos que llamamos INTUICIÓN. La Real Academia Española define intuición como la facultad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento.

La palabra "intuición" viene del latín "intueri", que se traduce más o menos como "mirar hacia dentro" o "contemplar". Es la contemplación, en ausencia de la “mente parlante”, la que nos lleva a conectar con nuestra consciencia o intuición y automáticamente a comprender.


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